Editorial 79

  

ASÍ  SON  LAS  FALLAS

 

      José Soler Carnicer   Este titular, este slogan que tantas veces hemos podido leer no resulta suficiente en estos tiempos en los que prima  la imagen. El lector foráneo, porque a los de la terreta no hace falta explicárselo, precisa la imagen para comprender qué son aquellos artísticos monumentos, quién los hace y para qué y, sobre todo, por qué los queman. Explicarlo no es tarea difícil cuando palabra e imagen van del brazo y por la calle como se decía en una antañona zarzuela.

Pero hoy eso no basta, no es suficiente, la televisión nos traslada cómodamente al lugar de los hechos y nos da respuestas a muchas preguntas. Me viene a la memoria el año en el que en  nuestra plaza mayor se instaló una gran pantalla en la que se proyectaba lo sucedido en la ciudad el día anterior y anunciaban el programa del día siguiente. La idea me pareció estupenda pese a que la pantalla no estaba colocada en el sitio adecuado. ¿Y cuál era éste podía preguntarme usted, estimado lector de estas líneas? Pues ni más, ni menos que la plaza de Catalunya en Barcelona, la Puerta del Sol en Madrid y otros puntos neurálgicos unidos a València por los rápidos medios de comunicación actuales.

En dichos puntos la misma pantalla y el mismo programa ofrecerían lo qué había sido el  divertimento fallero del día anterior y lo que sería el día siguiente, ilustrado con muchas imágenes y pocas palabras, incitando a ser partícipes de todo aquello gracias al AVE, el Euromed y otros con alas, finalizando con esta pregunta: ¿Y usted se lo va a perder?

 

José Soler Carnicer