Editorial 72

  

¿QUIERES SER FALLERA MAYOR?

 

José SolerEsta pregunta, que hasta hace poco podía parecer una broma, porque ser Fallera Mayor era el sueño de muchas chicas, se ha convertido hoy  en una delicada circunstancia a veces difícil de resolver para muchas comisiones.

 

Se acerca el verano y antes de la diáspora estival en la Comisión había que dejar muchas cosas atadas y bien atadas. La contratación del artista es lo primero que se resuelve naturalmente pero, ¿tenemos ya Falleras Mayores? Todos sabemos que ocupar este cargo conlleva un dispendio más o menos oneroso. El boato de las salientes va a marcar una raya en ocasiones costosa de superar: varios trajes, aderezos, invitaciones a las chicas de la Corte, a los falleros de la Comisión, familiares y amigos, regalos, video, fotografías y un etcétera en el que entran muchas cosas. Total que los papás se lo piensan y rechazan el honor  ofrecido.

Y como las renuncias son muchas la Comisión se ve sin Fallera Mayor. Entonces comienza una búsqueda casi frenética llegando, incluso, a poner un anuncio en la prensa ofreciendo el cargo. Otra solución “in extremis” que ya hemos visto es que la Fallera Mayor saliente repita reinado.

Algo parecido ocurre con las fiestas de Moros y Cristianos en las que, ante la falta de voluntarios para el nombramiento de Capitán o Alférez, han ocupado su lugar féminas de la comparsa y hasta se ha llegado al caso de compartir la capitanía dos personas. Con esta solución se aligeraban los gastos que conlleva el cargo.

Bien está que todas y todos quieran lucirse en beneficio propio y de la fiesta, pero pienso que es deber de la Comisión marcar una trayectoria acorde con su categoría y no aceptar que un año se quiera epatar a todo el mundo, sin pensar si en el siguiente ejercicio se podrá mantener el mismo tono. Ello conducirá a tener que buscar a las nuevas Falleras Mayores con un candil o con un anuncio en los periódicos como ya he dicho, suprema decisión que en nada favorece a la fiesta y mucho menos a la Comisión que así procede dando pruebas de su incompetencia. Y si tienen suerte y lo consiguen las falleras de la Comisión se encontrarán con una Fallera Mayor cunera al estilo de los políticos, que carece de arraigos con el resto de la Comisión.

 

                                                            José Soler Carnicer